lunes, 19 de septiembre de 2011

JUAN DIEGO RENDON


Extiende tu mano

En este día cálido y lleno de vida
he pensado en ti; en tu amor, en la chispa que
me da fuerzas para vivir.
La que me consuela y acompaña siempre en mis dolores.
A veces quisiera no estar aquí, dejar de sentir,
entrar en un letargo del que jamás pueda salir.
Mis fuerzas han cesado, no siento ni veo; quizás actúo
por inercia. ¡Basta!, quiero salir, extiende tu mano y hazme
feliz, enciende tu luz y sáqueme
de este sueño entorpecedor, déjame vivir.
 

Niebla

Camino a través de los ramales infinitos que entorpecen mi camino,
me siento tímido, asustado, enrojecido de la rabia y la angustia
que me agobia. Siento calambres, mis pies tiemblan, tengo
sed y ardo de fiebre; pero sé que mi corazón aun guarda la esperanza,
siempre aclamando la victoria, anhelando esa pequeña
luz que me hará alcanzar una vez más la gloria, 
¡oh jubilosa y ruidosa niebla! que encadena mi alma,
me aprieta como pitonisa con su presa; por favor déjame ser
tu amigo,  no te a violentes contra mí, no me dejes en este suspenso
sin fin. Deja que tus vientos fríos y rápidos acaricien mis mejillas
en vez de cegarme, no quiero sufrir,  pero aun así sigo aquí,
perdido en la niebla.

Pienso en ti

Siempre pienso en ti,
en tu dulce voz,
en tu sonrisa,
en tu amabilidad e inteligencia,
en tu noción para ver las cosas,
en como disfrutas de cada detalle,
en tu sabiduría y madurez,
en tus consejos y regaños,
en la forma que me alagas cada vez que hablas.
Pienso en tus delicadas manos cuando acarician las flores.
Me haces  navegar a siete mares. Me inspiras metas y sueños,
ojalá pudiera volver a verte y así amarte para siempre.

Anhelada libertad

¡Deseo la soberana libertad!,
la caprichosa y enardecedora que se enciende como el fuego
sin cesar, esa que emana paz y vida a cada rincón de la
tierra, la que hace que los campos florezcan de hermosos
tulipanes, la que nos lleva al triunfo y a la riqueza.
Siempre esperando a que algún día germine la unidad para
cada nación.